ÍNTIMA BODA DE INVIERNO

Estos días de fiestas y navidad se prestan a la reflexión y al recogimiento, son días de mirar atrás para hacer balance, olvidar lo malo, aprender de los errores pasados e intentar hacerlo un poquito mejor el próximo año. Días en los que nos damos cuenta de que muchas veces no necesitamos tantas cosas materiales porque lo que de verdad importa es tener cerca a la familia y a los amigos, a los íntimos, en definitiva, a los que más quieres y te quieren. La boda de hoy tiene ese sentimiento en su esencia, es una boda de dos, o más bien de tres, una pareja que decide casarse en la intimidad con la única presencia de su pequeña hija.

Buscan la comunión con la naturaleza, despojarse de lastres innecesarios en un entorno único, en plena montaña nevada frente a un idílico paisaje.

Siempre os digo que si volviera a casarme probablemente lo haría en invierno, es una época que me encanta y dar el sí quiero bajo unos picos nevados, en una cabaña de madera y disfrutando de una fogata al aire libre o de un chocolate bien calentito se me antoja el plan más ideal. La pareja buscaba un entorno rústico, romántico, íntimo y relajante y lo encontraron en una ciudad minera antigua abandonada que se recuperó para convertirse en un complejo de lujo en Colorado, donde a pesar de estar todo reformado, encontraron la intimidad necesaria para llevar a cabo la celebración. La boda se celebró a principios de mayo, por lo que la inesperada nevada fue toda una sorpresa para ellos, sobre todo para la novia que lucía un vestido primaveral, pero supieron dar la vuelta a la situación y hacer de la adversidad una oportunidad, como así demuestran todas las fotografías. A mí me ha parecido precioso y me ha demostrado que casarse en la intimidad, puede ser tan bonito como celebrarlo con una gran boda. No os parece?

Fotografía: Benj Haisch

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Blog de Bodas - Cristina Lázaro:
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